Fui a Covilhã a decir que la prensa no tiene miedo a la IA. Volví con otra cosa.
El jueves pasado abrí el I Congreso Internacional IBERPERIA, en la Universidade da Beira Interior, con una pregunta que parecía tener respuesta obvia: ¿tiene miedo la prensa a la inteligencia artificial? Llevaba conmigo el primer estudio a gran escala hecho en Europa sobre el tema, desarrollado con la Universidad de Valladolid y la propia UBI: 59.324 artículos de 942 medios de España y Portugal, trece meses, cada texto clasificado por tono, intención, fuentes, tema y firma con GeriAI, el motor de análisis cognitivo que construimos en Trawlingweb.
La respuesta obvia era falsa.
Lo que medimos

Un 9,9 % de artículos con tono negativo frente a un 13,4 % positivo. Un 6,7 % de apelación emocional frente a un 76,9 % de apelación lógica. Y el gran fantasma, la IA que supera al humano, en 106 artículos de 59.324: el 0,18 %. La prensa ibérica no está asustada. Está informando, con normalidad, casi con rutina: el 81,5 % de las piezas son noticias, el 97,5 % son cobertura inmediata y solo el 1,8 % mira más allá de la actualidad.
El miedo, donde lo hay, no es a la tecnología. Es a quién la controla: el tono negativo se concentra en unas compañías concretas y en un único tema sensible, la privacidad. La preocupación de fondo tampoco es el paro, que solo aparece en el 4,6 % de los textos. Es la calidad de la información, con el 14,4 %. Y hay un punto ciego que me sigue pareciendo el dato más importante del estudio: solo el 2,1 % de los artículos habla de lo que la IA le está haciendo al propio periodismo.
Lo que no medimos, y por qué lo digo
Este estudio mide lo que se le hace llegar al lector, no lo que le pasa al lector. Entman, en 1993, dejó claro que el encuadre vive en cuatro sitios: el emisor, el texto, el receptor y la cultura. Nosotros trabajamos sobre el texto. Cómo influye esa cobertura en la opinión de la gente es otro estudio, con otros métodos, y no lo hemos hecho. Pero sin medir el estímulo a escala, nadie puede estudiar el efecto: no sabría qué estímulo está estudiando. Ese mapa es lo que hemos puesto encima de la mesa.
Lo que me traje de los pasillos
La conferencia fue bien. Pero lo que me hizo pensar no estaba en mis 25 diapositivas. Lo oí entre sesiones, de quienes forman a los periodistas de mañana: entre el 70 y el 80 % de sus estudiantes no quieren ir a una redacción, quieren ir a un departamento de comunicación.
Ya sé que esto no es nuevo, y me lo han recordado con razón: los periodistas llevan décadas saltando a la empresa, entre otras cosas porque se paga mejor. Lo que sí ha cambiado es el otro lado de la mesa, en dos sentidos. Primero, cuántas puertas hay: antes un departamento de comunicación era cosa de grandes empresas e instituciones; hoy lo tiene, lo quiere y lo amplía cualquier empresa, de veinte personas o de veinte mil, porque cualquiera puede ser el centro de una crítica en horas. Segundo, qué hay detrás de esa puerta: la dirección de comunicación ya no es solo prensa. Es reputación, asuntos públicos, regulación, tecnología y gestión de riesgos, y por eso empiezan a ocuparla economistas, abogados e ingenieros, no solo periodistas. El periodista que entra ahí no va a un gabinete de prensa: va a un departamento que se ha especializado, y compite con otros perfiles por dirigirlo.
Y eso vuelve a la pregunta de la conferencia. Durante años el miedo fue que la IA acabaría con los periodistas porque escribiría los artículos. Los datos dicen que la prensa no tiene ese miedo, y creo que ahora entiendo por qué: el oficio no está esperando a que lo sustituyan. Está donde siempre estuvo yéndose, solo que ahora le hace más falta que nunca a quien tiene algo que proteger. El periodista no se va a casa. Cambia de edificio.
Sobre si la IA es una ayuda o una amenaza para los medios, esa es también mi respuesta: es una ayuda cuando devuelve tiempo y contexto, cuando permite saber qué se dice, dónde y con qué tono a una escala que ninguna redacción cubre a mano. Es una amenaza solo si se la confunde con un redactor barato. Los medios ibéricos ya han hecho esa distinción, aunque todavía no la hayan escrito.
Lo que viene
Los resultados completos irán en un artículo académico que estamos preparando con las dos universidades. Aquí seguiré contando lo que aprendo por el camino, incluido lo que no sale en las tablas.